El transporte de mercancías peligrosas es el proceso de transportar sustancias que, debido a sus propiedades físicas y químicas, pueden suponer un riesgo para la salud humana, el medio ambiente o la seguridad pública. Esta categoría incluye, pero no se limita a. materiales explosivos, tóxicos, corrosivos, radiactivos, inflamables y biológicamente peligrosos. Su movimiento requiere medidas técnicas y organizativas especiales y el cumplimiento de estrictas normas de seguridad.
El proceso de transporte de mercancías peligrosas implica la clasificación de las sustancias, el etiquetado adecuado de los bultos, la preparación de la documentación de transporte, la formación del personal y la aplicación de medidas de protección física y de procedimiento. La identificación de peligros y la evaluación de riesgos son cruciales para garantizar la seguridad de la carga y minimizar las posibles consecuencias de un accidente.
La normativa para el transporte de mercancías peligrosas es de carácter internacional y está armonizada dentro de la legislación mundial y europea. A nivel mundial, el Reglamento Modelo de las Naciones Unidas para el Transporte de Mercancías Peligrosas (Recomendaciones de las Naciones Unidas sobre el Transporte de Mercancías Peligrosas) es el documento básico, que sienta las bases para las normativas sectoriales. En Europa, son fundamentales acuerdos y reglamentos como el ADR (transporte por carretera), el RID (transporte ferroviario), el ADN (vías navegables interiores), el IMDG (marítimo) y el ICAO-TI/IATA-DGR (aviación). Estos documentos definen las normas de clasificación, envasado, etiquetado, documentación y procedimientos de emergencia, garantizando la coherencia y la seguridad del transporte internacional.
El sistema global se basa en la cooperación entre países, transportistas, expedidores y destinatarios, y su objetivo es trasladar materiales de riesgo de forma segura y respetando la normativa.


